martes, 3 de abril de 2012

LAS TORRIJAS DE MI ABUELA

   Por fin Semana Santa, echo la vista atrás y veo a toda la familia reunida… Misas, Santos Oficios, para unos, partidas de cartas para otros, procesiones para todos y los más pequeños corriendo por los pasillos de la casa de la abuela, que se nos hacía inmensa… y todos, todos, todos, esperando a que alguien diera la alerta… “¡LAS TORRIJAS YA ESTÁN HECHAS!”. Se acabaron las otras tareas,: "A por ellas", y otra excusa mas para volvernos a juntar en el comedor de la casa…
   
   Esos tiempos ya quedaron atrás, pero, aunque cambian los personajes, cuando llega esta semana del año, seguimos esperando ansiosos a que llegue ese rato de unión, el de las torrijas… En casa ese momento se dio ayer, y me gustaría poder compartir con vosotros la receta de esas torrijas que empezó enseñándonos a hacer mi abuela, y que hoy prueban sus biznietos…
   
   Es muy sencillo… Necesitaremos,
  •  Pan (del día anterior o especial para torrijas, a día de hoy casi en cualquier supermercado podéis encontrarlo)
  • 1L. de leche.
  •  4 huevos.
  • Azúcar.
  • Canela molida.
  •  Agua.
  • Y aceite, mucho aceite. Y de oliva, que así tardará más tiempo en oscurecerse al freir las torrijas. Nosotros OleoBética Picual.

   ¿Tenemos todos los ingredientes? Pues vamos a cocinar.

- En una   sartén grande, pon a calentar una buena cantidad de aceite.
- Bate 2 huevos, añádeles la leche y remueve hasta lograr una mezcla dorada. 
En otro plato bate los otros dos huevos. 
- Moja las rebanadas de pan en la leche, pásalas por el huevo y ponlas a freir, sólo cuando el aceite esté bien caliente. 
- Sácalas cuando estén doradas y pásalas a un plato con papel de cocina para que dejen los restos de aceite. 
- ¿Hemos dicho que tenías que juntar el azúcar con la canela molida hasta lograr una mezcla marroncita y deliciosa? ¿No? ¡Pues hazlo! 
- Espolvorea las torrijas con el azúcar/canela. Y vete poniéndolas en una fuente profunda. 

- Prepara un almíbar. Ya sabes, agua, azúcar y a hervir. A nosotros nos gusta que no se espese mucho, pero aquí cada cual. 
- Ahora baña las torrijas con el almíbar. Sí, sí, he dicho “baña”, no moja, que a nosotros nos gustan blanditas. 
- Déjalas, si puedes resistirte, un ratito. 
- Ármate de cuchara y nada de miedo a las calorías, que aún queda mucho para la operación bikini.

   ¿Os han gustado como han salido? ¡Cuéntanoslo!

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